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Quien no es capaz de visualizar el futuro está condenado a vivir a merced de las corrientes dominantes, y es más que probable que termine en un escenario futuro no deseado. Con el fin de evitar que esto ocurra, en los últimos años, hemos estado inmersos en un proceso de reflexión permanente, tratando de visualizar el futuro que se quiere para nuestro pueblo. Ese proceso de reflexión se ha compartido con todos/as los vecinos/as que lo han deseado, así como con diversos expertos en las materias abordadas. Precisamente, el proyecto Herri-ola que se desarrolla en esta página web es el fruto de dicho proceso de reflexión que se inició con una lectura general del modelo de desarrollo hoy en día en vigor, analizando la incidencia que tiene ese modelo en nuestro entorno más próximo, y reflexionando sobre el valor que, como modelo, tiene para el desarrollo futuro de nuestro pueblo.

En las consideraciones realizadas, no se puede negar que, gracias al modelo de desarrollo basado en el crecimiento continuo, el nivel de vida (capacidad de consumo) de los países desarrollados ha experimentado una mejora sustancial, y hasta cierto punto, esto ha repercutido positivamente en la calidad de vida de sus ciudadanos/as. Pero, al mismo tiempo, no es menos cierto que el nivel de consumo de recursos naturales y energéticos, y la acumulación incesante de capital que caracteriza a este modelo, ha generado problemas sociales y ecológicos estructurales a nivel global.

Por estos y otros aspectos abordados en la reflexión, se ha llegado a la conclusión de que el modelo de desarrollo hoy en vigor está sumergido en una crisis de carácter multidimensional. La evolución que se está produciendo en seis campos concretos es lo que le da carácter multidimensional y sistémico a la crisis que padecemos:

Crisis de valores

El modelo de desarrollo en vigor fomenta actitudes y comportamientos contrarios a la condición lógico-racional del ser humano; entre otros el egoísmo, el individualismo, la codicia, la avaricia, o la competitividad extrema. Esto nos ha llevado a construir un modelo de sociedad que reproduce esos comportamientos; dejando a un lado valores como la solidaridad, el compromiso, la implicación o la austeridad. En este contexto, nuestro sistema educativo no ha tenido la suficiente capacidad para equilibrar esta tendencia e impulsar un modelo social diferente basado en valores más acordes con nuestra condición humana.

Crisis social

El 70% de la humanidad no puede satisfacer sus necesidades básicas. Los países del llamado tercer mundo son los que sufren la peor situación, donde necesidades básicas como la alimentación, la salud, la educación o la vivienda son privilegio de unos pocos. Pero este problema no solo se reduce a los países subdesarrollados, y ejemplo de ello es la dificultad objetiva que hay en Euskal Herria para satisfacer las necesidades materiales básicas del conjunto de la población. Ante esto, resulta cada vez más evidente que el modelo democrático basado en la representatividad, condicionada por diferentes intereses y grupos de poder, no es capaz de reconducir esta situación.

Crisis económico-financiera

El sistema financiero ha hecho “crack”, y eso ha arrastrado a la economía hacia una grave crisis. Lo ocurrido ha cuestionado la viabilidad del sistema económico actual, dejando en evidencia su inestabilidad estructural. Son de sobra conocidas las consecuencias que ha dejado en nuestro entorno la crisis económico-financiera: paro, precariedad, deshaucios, etc. Lo ocurrido ha reabierto el debate sobre la necesidad de un nuevo modelo económico que se aleje de la pura lógica lucrativa.

Crisis ecológica

La lógica del crecimiento continuo nos está acercando a los límites físicos de nuestro planeta, y la explotación masiva de los recursos naturales está rompiendo el equilibrio natural. Ejemplo de ello son el cambio climático, la excesiva generación de residuos, la deforestación, la masiva urbanización o las sequías e inundaciones.

Crisis energética

Estamos llegando al punto en el que la demanda de petróleo superará su producción, es lo que se ha denominado Peak-oil, y con ello acabará la época del petróleo barato. La subida del precio de la energía tendrá un efecto inmediato tanto en el precio de los bienes de consumo como en la factura eléctrica. Caminamos sin remedio hacia un nuevo mundo cuya característica principal será la escasez de energía.

Crisis demográfica

La explosión demográfica que se está produciendo a nivel mundial puede conducirnos a un escenario en el que no podamos disponer de suficientes alimentos y recursos naturales para todas los/as habitantes del planeta, con todos los desequilibrios que eso puede generar. Las consecuencias previsibles de este nuevo escenario serán la proliferación de guerras por el control de los recursos y el alza generalizada de los precios de los alimentos.

Ante el escenario descrito estamos obligados a elegir entre dos opciones contrapuestas: No admitir la realidad que nos muestran los datos y hechos objetivos, y/o confiar la solución a hipotéticos futuros descubrimientos científico-tecnológicos, y a la capacidad y voluntad de los diversos poderes político-económicos; O tomar conciencia de la gravedad de la situación, y comprometerse, cada uno/a desde su ámbito, con un proceso dinámico e innovador que tenga por objetivo reinventar el modelo de desarrollo.

El proyecto Herri-ola cuyo objetivo es visualizar y construir el futuro de nuestro pueblo se sitúa claramente en la segunda opción, y lo hace además desde el convencimiento que se tiene en las siguientes dos ideas fuerza:

Una: A pesar de que nos obligará a reducir el nivel de consumo que tenemos hoy en día, tenemos el convencimiento de que un modelo de desarrollo que tenga por objetivo la calidad de vida (y no el nivel de vida) y esté basado en la sostenibilidad será mejor que el actual. Esto es, que es posible construir un modelo de desarrollo diferente que equilibre mejor las necesidades materiales, emocionales y sociales de las personas.

Dos: Que es mejor adelantarse y prepararse para el futuro que esperar a que aparezcan los problemas. Los pueblos que acierten en visualizar el escenario futuro y comiencen desde hoy a prepararse para ese escenario estarán sentando las bases para vivir el futuro en lugar de sufrirlo.

En el encabezado de esta página el cortometraje ‘bagara eta bagoaz’ producido en Otxandio. En él, además de homenajear el trabajo de construcción popular que se ha hecho en el pueblo en los últimos años, hemos querido recoger los conceptos que caracterizan el proyecto Herri-ola y las bases que nos permiten proyectarnos al futuro.

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